Tatuaje Decolonial

Benvenuto Chavajay utiliza diferentes practicas performaticas, la marcación del cuerpo con un contexto tributo a la descolonializacion que maneja y el uso del tatuaje como medio para ritualizar las problemáticas en condición de identidad, cultura y diferentes lenguajes que permiten saltar desde el retorno de sus raíces ancestrales a los diferentes símbolos utilizados en occidente para resaltar su cultura. Las diferentes formas de agresión contra los pueblos indígenas y más aún el desconocimiento de los conocimientos tanto culturales, como de cosmogonía, y perspectiva de diferentes realidades; son temas recurrentes en sus investigaciones y sus prácticas artísticas.

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Es en este momento donde la descolonializacion del ser y el conocer cobra sentido,  ante los diferentes niveles violencia cultural se van creando resistencias, desobedeciendo los diferentes episodios de alienación. Ch’ab’aq’jaay es el apellido original de Benvenuto, una acción para reforzar su pasado y su identidad, en mi opinión utilizando un sistema de signos occidentales, como lo es el alfabeto, allí es donde radica el pensamiento decolonial, no solo apartando las características centroeuropeas, sino alimentándose de ellas, rediseñando y transformando, para potenciar la capacidad de rescatar las culturas opacadas que yacen en el olvido de un pensamiento totalmente occidental. El tatuaje se vuelve una herramienta para preservar el ser, el reconocerse dentro una sociedad oprimida elevando el sentido de identidad dentro de una comunidad amarrada a un pasado falso, revelando sus verdaderos conocimientos salvando el reflejo de seres distorsionados, mediante la colonización del lenguaje, la extinción de la lengua es fundamental para la colonización, y para la descolonializacion es vital el surgimiento de lenguas extintas usando como herramienta los medios tecnológicos y los diferentes cambios lingüísticos brindados por una mezcolanza global.

Mi interés por la forma en que se concibe el tatuaje me ha llevado a una exploración por las diferentes culturas que usan esta herramienta como medio para la ratificación de una identidad estética y psicológica.

 “…Así pues, la pintura tabular no sólo presenta una antología de las «técnicas de presentación», sino que también imita la atención distraída del consumidor-espectador deseoso. Desde este punto de vista, su inclusión pictórica de la fotografía, el relieve y el collage parece justificada, no regresiva; regresiva, digamos, en relación con el criterio trasgresor del Dadá…”   “…Reconoce que todas estas formas están ahora utilizadas en la imagen de un fetichismo general (de la mercancía, sexual y semiótico), y pasa a explotar este nuevo orden –un orden de apariencia así como de intercambio– y, al hacerlo, a veces también a analizarlo. La pintura permite la mezcla necesaria no sólo de detalles cargados y con anatomías combinadas, sino también la impulsividad óptica del sujeto con la pulidez erótica del objeto…”[1]

Este erotismo al cual se refiere Hal Foster, es la práctica de atraer mediante lo prohibido, lo censurado, lo tabú; concepción notable en la relación social con el tatuaje, además de las cargas semióticas que contiene, este acto de rebeldía por parte del “artista del tatuaje” y el sujeto que se tatúa, proporcionan un cambio dentro la representación de una palabra o una imagen que se vuelve transgresor a la sociedad. El artista sabe que está plasmando un acto de huella e identificación dentro de unos parámetros sociales los cuales no aceptan los sujetos identificados con estas marcas (tatuajes), y la persona que se tatúa como una persona que carga un mensaje o código y transita en círculos sociales donde lo pueden o no aceptar. Estos cambios dentro de las perspectivas populares y el masivo interés sobre los tatuajes como una forma de embellecimiento y memoria se han vuelto comunes, y aceptados, pero ¿cuáles de estas cicatrices llegan a  ser arte decolonial? Responder esta pregunta requiere de un análisis desde lo tradicional en el tatuaje (artesanal), y de los diferentes elementos interculturales que desarrollan un estilo plasmando una cicatriz en la cual produzca una reflexión o incógnita dentro de los elementos allí representados, formas y composiciones que establezcan un vínculo contextual configurado en el cuerpo humano.

Otro ejemplo para validar ciertas prácticas del tatuaje dentro de los procesos artísticos, es el tatuaje como símbolo de resistencia, de antipatía, e inconformismo con la sociedad, propuesto en los centros de trabajo rusos o también conocidos como Gulag’s; crean una serie de composiciones gráficas en los cuales hay iconos muy fuertes dentro de la cultura rusa, el uso de estos iconos son utilizados para salvar sus vidas, o demarcar un rango dentro de cierto tipo de círculos sociales. El uso del Pop como herramienta para difundir y recrear imágenes en la piel de otros carceleros, y actualmente utilizado bajo un estilo constructivista, pero adoptado dentro de otras culturas muy apáticas al comunismo, dejan claro el uso de estos lenguajes para la difusión de experimentos estilísticos inmerso en el tatuaje.

Es así como el tatuaje contemporáneo va adoptando formas, replicando imágenes pasadas para el desarrollo de las nuevas e interviniendo la sociedad con una identidad formada a partir de símbolos, signos y lenguajes que dialogan más allá de un producto, como un síntoma por la globalización de conceptos e imágenes, dado que las facilidad en la adquisición de información es muy rápida, acogiendo culturas, costumbres y todas formas de identificación social a través de tinta y  aguja. No trato de darle una validación en el campo del arte solo trato de hacer reflexiva la situación actual en la práctica del tatuaje, y como esta moda, que poco a poco se ha convertido en un algo más, puede llegar a ser una nueva experiencia, y formación permanente en los lenguajes sociales y culturales de un país tan alejado como es Colombia, donde hay una necesidad de compartir, aplicar las nuevas perspectivas y movimientos dentro de los campos artísticos; poniéndolos en un remolino de elementos lingüísticos que nos pertenecen pero a la vez no, que se han colado bajo diversos procesos históricos y adaptaciones en cuanto imagen forma y expresión. Elementos para reflexionar acerca de ¿cómo se está haciendo arte en este tiempo y lugar?, ¿cómo se está haciendo en otros lugares, y como pueden llegar a ser estas prácticas artísticas?

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Indomito Tattoo

El tatuaje decolonial se ha vuelto un modo de rebelión en contra de los conceptos instaurados, la liberación estética dentro de un cuerpo llega cambiar toda una generación, el imaginario de gente que no esté tatuada será escasa en un futuro, y con esto la personalización de la piel llega a crear todo un cambio de pensamiento, cambia los dogmas, cuenta historias personales a través de símbolos e iconos que reflejan ese paso entre el opresor y el oprimido, así como una comunidad homosexual se levanta, dentro de toda una estigmatización provocada por las industrias y el pensamiento centro USA-europeo, el tatuaje también tiene el poder de presentar cambios ideológicos, que nacen desde una estigmatización criminal, o la identidad de un pueblo aborigen, para reproducirse en el ser cotidiano, aquel que pasa con un mensaje que refleja su liberación ante un mundo totalmente abierto a nuevas posibilidades. Estamos saliendo de un mundo oscuro controlado por medios de comunicación masivos, el internet colabora en una nueva identidad, un nuevo ser liberado, aquel que tiene acceso al conocimiento, gratuito, intuitivo y rápido.

“…El gran problema radica en cómo podrán los oprimidos, como seres duales, inauténticos, que “alojan” al opresor en sí, participar de la elaboración de la pedagogía para su liberación. Sólo en la medida en que descubran que “alojan” al opresor podrán contribuir a la construcción de su pedagogía liberadora. Mientras vivan la dualidad en la cual ser es parecer y parecer es parecerse con el opresor, es imposible hacerlo. La pedagogía del oprimido, que no puede ser elaborada por los opresores, es un instrumento para este descubrimiento crítico: el de los oprimidos por sí mismos y el de los opresores por los oprimidos, como manifestación de la deshumanización.[2]

El cambio tecnológico en que vivimos desata la soga de la infamia educacional, y presenta en ocasiones alienación, pero posibilita el porcentaje de nuevas formas de expresión liberadas en un ámbito virtual.

“…En otras palabras, el grueso de los abordajes de la identidad en los discursos libertarios en filosofía y otros campos han descansado en el postulado de una alteridad fundacional y un sujeto trascendental que constituiría una alternativa radical en relación con un igualmente homogenizado Otro moderno/europeo/ norteamericano. Cualquiera sea la apelación a identidades indígenas, mestizas, católicas, primordialistas, antiimperialistas o vitalistas –en contraste a la identidad

blanca, protestante, instrumental, desencantada, individualista, patriarcal, etc., euro/ americana—, estas estrategias de alterización, en el análisis arqueológico de CastroGómez, están condenadas al fracaso…[3]

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Para corregir este error se debe reconocer las diferentes identidades históricas, culturales, de carácter parcial. Esta diferencia pos-ilustrada globalizada de la que habla Arturo Escobar, se apoya en el libre intercambio de conocimiento no impuesto, sino consumido dependiendo del filtro que se utilice, estos filtros que pueden ser parte de un control, o una liberación dentro de las relaciones de poder humanas, el internet ayuda y contribuye de una manera globalizada al reconocimiento de diferentes identidades alrededor del mundo visibilizándolas, y guardando información acerca de ellas, creando una memoria, de todo tipo, donde el buen buscador, filtrará la información valida y la errónea, alimentando a los procesos de conocimiento radicados en la web.

Los procesos latinoamericanos han estado en una continua búsqueda de sus orígenes, dado los episodios de resistencia históricos que se han presentado durante todo el siglo XX, además de la continua mezcla rechazando en ocasiones la frontera, ese concepto aparecido durante la modernidad, y confuso en momentos dada la extensión geográfica además de las percepciones originarias de la tierra; no como una propiedad sino más como una “bio-relación”. Estas percepciones latinoamericanas permiten la transformación de los espacios postcoloniales, al emergente pensamiento decolonial. Aquel que Benvenuto Chavajay rescata y afirma, tratando de corregir los errores que el hombre colonizador ha provocado, para sembrar, retornar y retoñar la identidad de los pueblos indígenas en Centroamérica.

“…Tenemos en Guatemala específicamente como que hay intelectuales también como que se están regresando. La descolonización en Guatemala es como que regresar a descubrir o jalar de lo de nosotros. El ejemplo de un matemático que escribió en su tesis doctoral la epistemología de la matemática maya. Yo cuando leí eso, y ese es mi amigo de años y cuando leí le dije “lo que estás haciendo es una descolonización”…”[4]

El regresar a sus orígenes como lo dice Benvenuto no me parece suficiente, creo en la hibridación, en el producto de un antes y un después teniendo claros que tipo de conocimientos se manejará, crear una burbuja de conocimiento donde se expone pero no se permite la interacción con el agente exterior  no es viable en un mundo donde la liberación del conocimiento se está instalando después de una serie de procesos tecnológicos e históricos, cerrarse a ese intercambio es el mismo error a vetarlo, para preservar hay que exponer (enseñar). Siento empatía por el regresar de Benvenuto como una forma de corregir el pasado histórico,  percibir ese tipo de conocimiento aprendiendo y utilizándolo, cambial las nociones de conocimiento y realidad que nos han impuesto tras una industrialización y colonización absoluta. Después de todo la historia es como un tatuaje, marcas que envejecen y se transforman respecto a las experiencias sucedidas por el individuo que los tiene, hacen parte de un lenguaje, de un entorno, nuca viéndolos como una moda, sino como la forma de contar los procesos personales, entrando en un cambio estético respecto a la mayoría, cambio generado por un pasado y un presente, nuevos lenguajes que interceden de manera ritual en la piel,  una decolonialización del ser y el conocer.

[1] FOSTER, Hal (2003), Acerca de la primera era del Pop Art, pp. 68-87, Madrid ediciones Akal.

[2] FREIRE, Paulo. [1970] 1987. “Justificativa da ‘pedagogía do oprimido’”. En: pedagogía do oprimido. pp. 16-32. Rio de Janeiro: Paz e Terra.

[3] ESCOBAR, Arturo. 2003.  “Mundos y conocimientos de otro modo”: el programa de investigación de modernidad/colonialidad Latinoamericano. Tabula Rasa. pp. 51-86.

[4] GODOY_ANATIVIA, Marcial, Desobediencia visual: Una entrevista con Benvenuto Chavajay y Kency Cornejo, Universidad de Nueva York, (http://hemisphericinstitute.org/hemi/en/emisferica-111-decolonial-gesture/cornejochavajay)

http://www.eternonomad.com/

 

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