Anónima Perversión

Las diferentes formas en que se construye el concepto de lo erótico, las diversas formas del porno y las representaciones eróticas en japón han llegado a ser tan grandes, que hay un sin fin de clasificaciones y tipologías pornográficas en las perversiones practicadas por el ser humano. En japón ya es vieja esta tradición de representaciones “obscenas”  y las construcciones sociales del sexo, y las carnalidades conformadas por filias. En la actualidad podemos observar que la pornografía japonesa no es la misma a la occidental, que en cierto modo tiene diversas manejos de planos, de composiciones para representar esta mujer delicada, casi niña que se “desflora” y se pervierte, de monstruos con bigotes y tentáculos violando un cuerpo; siendo brutal y sanguinario, las diferentes ataduras y el arte Shibari de la atadura y la soga, animales mitificados haciendo parte de escenas sexuales en las que recae un aforismo o superstición, las diferentes vestimentas para evidenciar el cuerpo femenino y masculino como ejes del un poder sexual reciproco, la evolución del manga y la animación dentro de un campo expandido del erotismo y los diferentes imaginarios que estos evocan y los cuales construyen realidades totalmente virtuales del placer. Para ser mas preciso, las visiones orientales de lo prohibido explotan diferentes ámbitos sociales, teológicos, y políticos llevando a una exploración de los limites humanos para la satisfacción sexual y de placer, algo aceptado pero tapado por una capa de humo social.

Nobuyoshi Araki, serie: Hana Kinbaku

Debemos empezar desde las expresiones gráficas del sexo en Japón; El ukiyo-e, herramienta de grabado vital para entender la perspectiva de lo erótico en los diferentes ámbitos sociales, y entender que cada región del territorio japones esta inundada por diferentes iconos, los cuales representan deidades o imaginarios dentro de la mente oriental, asi como una identidad en las diferentes practicas culturales. El arte Shunga, un genero de producción visual evoca al sexo como eje principal, integrando las diferentes composiciones en la xilografía, y la estampa japonesa. Significa “imágenes de primavera”, siendo “primavera” una metáfora  común para el acto sexual. Esta expresión va mas allá de lo pornográfico, pues explora de una manera social la inclusión del erotismo dentro de los diferentes campos críticos y satíricos de la época, así como la reflexión del acto sexual en lo corporal, que se ejemplifica en las diferentes funciones sociales, como la guerra, el matrimonio, o la obtención de suerte dentro de un espacio. La mayoría de estas composiciones y publicaciones eran anónimas, dada la prohibición en la era meji. Aun asi estas estampas lograron cruzar fronteras, y repercutir en la composición de la figura femenina como un tema principal en las pinturas europeas del siglo XX, diferentes fueron los artistas que se influenciaron en este tipo de impresiones: Aubrey Beardsley, Edgar Degas, Henri de Toulouse-Lautrec, Gustav Klimt, Auguste Rodin, Vincent Van Gogh y Pablo Picasso.

Shunga, Anónimo, 1880
El sueño de la esposa del pescador (蛸と海女 Tako to ama?, Los pulpos y el ama), de Katsushika Hokusai.

Creo que las impresiones Shunga permitieron dar el primer paso para la exploración y el uso de formas y personajes dentro del acto sexual así como la concepción del acto sexual no solo como el acto de penetrar sino también una serie de metáforas, entendiendo la penetración como algo mas poético, y llevando las el sinsentido del acto sexual en diferentes etapas de los placeres humanos, aquellos que son difíciles de comprender y esos que nunca se van a aceptar. Estas impresiones siendo un arte oculto y muy secreto pero apreciado por la simple carnalidad, ademas de sus representaciones en un imaginario gráfico dan un paralelo en las diferentes circunstancias sociales que transforman  y dan principio a estos tabúes sociales, de la aceptación y negación dentro de lo sexual.

Aquella censura nos lleva al Shibari (kinbaku), o “arte sagrado de la atadura”; las diferentes formas de costura y de tejidos en los cuales la cultura japonesa ha tenido una maestría, el placer y entender poéticamente  que la manufactura y el detalle dentro elaborado por un  artesano es vital para la conjunción de objetos diseñados para la apreciación y una estética elaborada desde la perfección permite entender la atadura como una experiencia en la cual hay diferentes elementos que le dan valor en la percepción oriental; la textura, (tacto), el tejido, y la composición  (color y forma). Estos parámetros y el entender los tejidos como un arte pueden conformar una idea del Shibari, dado que en este el cuerpo atado esta no solo atado sino “bellamente atado”, pues en él se configura una serie de elementos y tipos de ataduras que permiten un gusto y así mismo un placen entre el que ata, y el atado. en principio estas practica aunque culturalmente aceptadas eran censuradas social mente, y hasta la segunda mitad del siglo XX se aprecia en occidente y le da un valor estético dentro del campo fotográfico que registra con una mirada japonesa pero utilizando una herramienta occidental estos campos del erotismo y placer oriental. Este enlace con occidente permite la comercialización de las figuras eróticas volviéndolas porno, estas que ya se comercializaban secretamente un siglo antes, ahora se masifican ejecutando una percepción transformada y desvinculándola del la cultura y su belleza artesanal, circulando como un imaginario de perversión  y ficciones contenidas dentro de la mente humana sin importar su territorio, lo que una cultura sexual llegara a edificarse entorno al porno.

Una hegemonía entorno al genero, uno dominante (masculino), y el otro sumiso (femenino), esta Hegemonía es bien marcada, pero hay que resaltar que la exploración de placeres y la aceptación de diferentes maneras en las cuales los géneros atraviesan un viaje por las diferentes maneras de comprender, sintiendo el alejamiento de esta hegemonía y poniendo ambas partes de los géneros como un equilibrio en el cual no importa si este es masculino o femenino, sino la importancia entre quien es dominante y sumiso, el “baile” entre ellos dos intermediado por la censura y el acto de placer por romper reglas sociales.

¿Por qué resulta erótico inmovilizar o restringir el movimiento? Para la persona atada, el efecto es en parte físico: la presión de las cuerdas sobre puntos sensibles y zonas erógenas, el roce que puede ser suave o áspero según el tipo de cuerda…  En una suspensión entra en juego la ingrávida sensación de volar y perder los referentes; en una atadura sobre tatami o una cama, el sentirse manejada, empujada, acariciada por las cuerdas. Los efectos psicológicos son potentísimos y a veces contradictorios: el chorro de adrenalina al sentirse indefenso y a la merced del atador, frente a la relajación y confianza de saberse en buenas manos y poder librarse de toda responsabilidad y vergüenza (“no puedo resistirme al placer que se me proporciona”). Como sostiene el propio Araki, atar fue
rtemente es abrazar… Las cuerdas se convierten en una extensión de los dedos del atador.

“Shibari: el arte japones de la atadura erótica”, por Joseph Lapidario

Producción fotográfica: Luciana Serrano, festival de arte erótico “Domingas Prrrn”

http://www.jotdown.es/2011/10/araki-amor-y-muerte/

http://www.jotdown.es/2011/10/shibari-el-arte-japones-de-la-atadura-erotica/

http://www.revistaanfibia.com/ensayo/cincuenta-sombras-del-postporno/

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